Llangreo, un lugar para todos (julio 2008)

Cuando comencé a escribir este texto con la imagen de Llangreo en el corazón y los ojos prendidos en un diccionario toponímico virtual, tenía la intención de conocer el origen y significado que encierra el nombre de nuestro Concejo y, así, entender un poco más a los hijos de esta tierra: nosotros.

Leí en algunas páginas que Llangreo, que ya se llamó Lagniam, Lagueyo y Lagneo, significa literalmente lugar apacible, bello, deleitoso.

Será por eso que las buenas lenguas (que también las hay) comenten abondo sobre una particularidad bastante especial que caracteriza a las gentes nacidas en esta parroquia. Yo, personalmente, oí decir que los langreanos tienen fama de solidarios y risueños.

Tal vez expliqué, también, el por qué, los que vivimos lejos, mantenemos la retina de la memoria impregnada de sus calles, parques, plazas y, principalmente, de su entorno.

El caso es que, mientras andaba yo dandoi vueltes a la cabeza con esto de los nombre, me acordé de un parágrafo del texto que os leí en el acto de clausura de la reunión del pasado año. Concluía entonces y reitero ahora que Langreanos en el mundo es el mapa que nos muestra como regresar al lugar de origen, la flecha que nos indica el camino.

Un camino que está protegido por la neblina de la señaldá y bañado por las aguas de los manantiales que duermen en la memoria…

Así mismo y, por su fundamental importancia para la buena marcha de nuestra organización, agradecía en aquella ocasión y lo ratifico hoy el gran servicio que nos presta
la internet que
,
como apuntaba el pasado año, nos facilita esa vivencia, aunque sea de manera virtual.

Fue a esta altura del raciocinio, que se me ocurrió modificar el tema central de este brindis

Revalidé ese deseo mientras leía las palabras de un paisano nuestro, de Sama que, aunque vive en la ciudad de Puebla, en México y lleva más de cincuenta años lejos de la tierrina, el corazón mantienlu por aquí.

Esti paisano, que se llama Monxu con N X, y se autocalifica de vieyín de ochenta y un años, nos muestra a través de sus líneas, un frescor y una ingenuidad propios de los años más mozos.

Monxu nos escribió:

Sres. de la Xunta deretiva, toy sumamente sorprendiu que dispués de tantus añus detár tan llejos de mios coterraneus, tenga tantes noticies sin que yo faya fecho na pa teneles. Señoris, yo soy un vieyin de 81añus, que cuandu me fixierun el favor de regalame esti jugeti non sabia que facer con el. Peru comu buen llangreanu tercu como una mula del pozu sotón juí tucandu tlequlis comu si tobiera  matandu pulges y, coño, ya deprendí munches cosis. Guenu, yo quieru felicitar a esa neña
llangreana quei ban dar el premiu y manday un besín iun abrazu juerti y a vosotrus un abrazu fraternu de esti vieyín llangreanu Monxu.

Pienso que las palabras de Monxu son válidas en sí mismas porque expresan un sentimiento compartido por tantos otros paisanos nuestros que, como él, siembran cachinos de Langreo por donde quiera que pasan.

Pero, lo que más me conmovió fue la pureza y la sencillez con que, entre la pulga de una tecla y la pulga de la otra, esti paisano nos dio su aprobación y nos dijo que sí, que lo estamos haciendo bien. Esti paisano demostró su grandeza de alma cuando, a su manera, nos dio las gracias por aproximarle Puebla a langreo, o viceversa.

Le imagino en su casa, todas las mañanas, limpiando la neblina prendida en el horizonte de la tela de su computador, abriendo la ventana virtual y mirándonos directamente a los ojos, dispuesto a desbravar a nuestro lado, los informes y noticias que, junto con el amanecer, nos envían nuestro Presidente con la colaboración de nuestros queridos Rosa y Julián.

Veo el brillo casi infantil de sus ojos mientras lee reportajes sobre el unión popular de langreo, la fiesta de la fabada o el Museo de la Siderurgia (Musi).

Y al recrear la imagen de sus dedos sobre el teclado convirtiendo en palabras su deseo de felicitar a la neña langreana y de mandai un besin, logré, por un instante, allá en lo más profundo de mi imaginación, visualizar los movimientos afirmativos de su cabeza diciéndonos con mayúsculas.

Son personas como Monxu las que nos ofrecen la gasolina y la fuerza necesarias para continuar trillando el camino iniciado en 2006 por unos visionarios llamados Dionisio, Florentino y José.

No es de extrañar, pues, que al leer su mensaje, María Neira, la neña que, además de langreana es Directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, afirme que esa fue la felicitación más tierna y emotiva que ya recibió en su vida y concluya que, si tuviese que resumir en uno todos los éxitos de langreanos en el mundo, se quedaría con este.

Desee que Monxu participase de este brindis porque él, al menos en mi opinión, representa una buena parte de ese capital humano que Langreo posee fuera de sus fronteras.

El criterio que me indujo a este pequeño homenaje es genuinamente EMOCIONAL, pues los langreanos somos también plantadores de emoción.

Y es precisamente la emoción de sabernos hijos de una misma tierra, la que lleva a “Langreanos en el Mundo” a exaltar la labor humana y profesional de sus paisanos en el exterior, o a invitar a regresar a la tierrina y a pasear por sus calles y a tomar unos culinos de sidra en el Langreo Hotel a aquellos que, por unos motivos u otros, y a pesar de desearlo, jamás consiguieron volver.

Un lugar apacible, bello, deleitoso…LLangreu. Ese nuestro origen. Esa es nuestra misión.

Pa que veas Monxu to lo que conseguiste cutucando les tecles.

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