Mirada azul

Mirada Azul

Aquellos ojos eran una la alegoría del alma que transportaban. Muchas fueron las veces que sentí la fuerza de aquella mirada azul; aquella mirada que observaba, más bien nos contemplaba, desde el plácido marco de su sonrisa. Pero era también una mirada penetrante, aunque casi siempre cristalina, que se te clavaba en el cerebro con la fuerza de un puñal. A veces para decirte que sí, que estabas cierta, que siguieras adelante, que no hicieses caso de melindres, mojigaterías u otras estupideces propias de mentes estrechas y opacas; otras, no sé si la mayoría, para decirte que no, que pararas por ahí mismo, que no te precipitases en la neblina de cualquier abismo desconocido sin haber antes estudiado todas las posibilidades y conocer bien las mejores maneras de, caso fuese necesario, salir incólume del atolladero.
Sus ojos también fueron las ventanas por las que, tantas y tantas veces, miramos el mundo. Un mundo que se dejaba ver a través del destello rutilante de sus pupilas. Esos espejos que reflejaban los paisajes más recónditos, e incluso aquellos que jamás había conseguido conocer.
Disfrutaba mucho con nuestras reacciones, muecas y expresiones de asombro. En aquellas ocasiones sus ojos chisporroteaban. Mira, ¿consigues ver aquel árbol? Si el de la esquina, el que se pierde entre las nubes. ¿Sabías que es así de alto porque nació de unas semillas mágicas? ¿No lo sabias? Y si te cuento que la noche pasada vinieron unas hadas a conversar conmigo, ¿Qué no te lo crees, que no las viste? Pues mira lo que te dejaron debajo de la almohada, es una moneda de oro de verdad. Ven, corre, date prisa, que el príncipe Aliatar está a punto de pasar… que pena, te lo perdiste,  él y su séquito acabaron  de doblar la esquina. Ni te imaginas lo cargado que iba su caballo. Claro, no me extraña, con la cantidad de cartas que los niños les escriben a los reyes magos… Que nunca has visto el mar, pues ven, asómate a mis ojos… y míralo.
Entonces sus ojos nos mostraban el mar y el cielo y aquella línea sutil que se ve allá a lo lejos y nosotros llamamos de horizonte…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Mirada azul

  1. Elisabete Rocha Pagani dijo:

    Qué tan lindo! Que suertuda eres, chica, de haber contemplado estos ojos, y yó por haber te conocido. abrazo bien bien bien demorado en ti

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s