El bar de la madrugada

Bar en Madrid-003
Me miraste sin querer, sin pretenderlo,
y prendí el corazón en tu mirada,
te sentaste en la barra de la noche
yo en la mesa de la madrugada.
¿Recuerdas el nombre del bar?
¡tampoco importa!
podría llamarse, quizás,
la última espuela,
o, tal vez, la última esperanza…
Todo es posible cuando en la noche oscura,
una luna fugaz te salpica de sombras la mirada.
Era una luna insomne,
quiero creerlo,
la que cruzaba, llena y veloz,
por lóbregas callejas olvidadas.
En el bar, tú bebías mezcal,
yo vino tinto,
brindamos sin hablar, a la distancia.
Sé que conversaron nuestros ojos,
que nuestras bocas soltaron carcajadas.
Sé que después nos perdimos calle afuera,
mientras las luces de la fiesta se apagaban.
Sé que tropezamos en las sombras
que habitan las esquinas de los callejones.
Sé que yo fingía miedo, para abrazarte
sé que tú fingías coraje, y me abrazabas.
Después la noche amaneció,
y regresé a mi pesadilla solitaria,
tú volviste a los caminos del ensueño,
yo desperté sola,
en el vacío sin ti que hay en mi cama.

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