Depresión

Snapshot_20140818_3-002La noche se desgrana sobre los balcones,
como sábanas pálidas sobre los sofás,
nubes de polvo se esparcen por los sillones,
el reloj de pared está parado.
El tiempo se ha escondido,
entre las telarañas del desván.
Una vela se enciende detrás de los cristales,
los caballos galopan sobre el cobertor,
el sueño aún no viene,
la noche la ha olvidado,
y el día nunca llega.
Se ahogan las lunas de otoño,
en el estanque de su habitación.
Su cuerpo es un laberinto sin salidas,
un pasaje de puertas cerradas,
una interrogación, una encrucijada.
La tristeza es una aguja de hielo,
que nos come el alma,
con sus hilos de viento,
y de tempestad.
La tristeza es un vestido negro,
una resina que se adhiere a la piel,
la tristeza, transforma
brasa en ceniza,
miel en hiel.
La tristeza es una sombra azul,
que se oculta en los rincones,
entra sin permiso en las habitaciones,
se mete contigo en la cama…
y te abraza.

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