ANOCHECERES

dormida foto sacada de googleFue en aquella noche,
que se le decoloró la infancia.
Una sombra rubro negra escaló el colchón
y se le enredó en los pies.
Instintivamente,
se agarró al estampado
pálido de los cobertores.
Primero percibió su desnudez en el espejo,
luego, con una sonrisa plácida,
abandonó la niñez, definitivamente.
Sintió la inexperiencia tímida de unas manos,
que, guiadas por algún viento levantisco,
paseaban sobre su piel de porcelana.
El vello se electriza,
la temperatura sube,
la emoción ahoga la voz.
Translúcidos, como el claro de luna
que espía por la ventana,
sus dedos hablan
sobre el torso desnudo,
que ansía conocer,
y se esfuerzan en deletrear palabras
que jamás pronunció.
Sus labios salpican suspiros en las paredes,
sofocan las emociones que le inundan las entrañas,
y vuelven a suspirar…
La noche invade la habitación,
y se desgrana húmeda,
sobre los cobertores.
Su cuerpo navega turbulencias,
la luna del espejo esconde la cara,
el mar se agita en su pelo, para que
la piel se le desboque en marejadas.
Sudor, sal y tequila
gotean las estrellas,
en la oscuridad de un cielo peregrino.
Un nueva emoción se diluye por el laberinto
de sus sueños de niña…
Entonces la noche se despierta,
y expulsa las pesadillas que, hasta ayer,
dormían en su cama.

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