Ellas en mí

¿Cuántas mujeres habitan en este cuerpo roto
tantas veces remendado?
¿Cuántas mujeres ya he sido y he olvidado?
¿Estarán sus voces aún en mi garganta?
¿Conservaré en mis ojos sus críticas miradas?
Levanto mis pies cansados para descubrir sus huellas,
Y no veo nada.
Me asomo a la ventana.
La noche observa en mí su propia oscuridad.
Yo contemplo en ella mis despojos.
Me resisto a seguir.
¿En qué punto del camino he desistido?
¿Desertaron, acaso, los que me han querido?
Estoy exhausta.
Ellas, las que me habitan, aguzan el oído.
Me asaltan, me empujan,
Me incitan, me claman.
¿Para qué?, les pregunto,
Si la vela se apaga.
Mis manos ya no tejen destinos en los telares del tiempo.
Son abanicos rotos, despedazados…
Tus manos, me dicen ellas,
Aunque resquebrajadas, revolotean.
Pues nuestras manos, cuando entrelazadas,
Saben enfrentar el viento.
Se tornan alas.

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