El colibrí

Me duele el aleteo del colibrí
que vuela entre secas flores
de agua azucarada plastificada.
Me entristece la angustia
de la flor abandonada,
sin néctar, pistilos o alegría.
El jardín cruje otoños,
la vida se vuelve opaca
y el colibrí, ahora inerte
sobre una flor de hibisco,
percibe que, en breve,
se olvidará de volar.

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