La ventana de los sueños marchitos

Siempre me intrigó la mujer que vivía encerrada en el cuerpo de aquella anciana. Y aunque nunca supe quién era, pasé a visitarla con cierta asiduidad. Parecía enredada en un laberinto de recuerdos entrelazados con ensoñaciones, que enseguida olvidaba. Su lugar favorito era el sillón a lado de la ventana. Las horas pasaban sin que percibiese el denso arrastrar de los segundos, ni su soledad. Hablaba con el viento… con las hojas que se desprendían de los árboles… con el amanecer. Por las noches se hacía la remolona, “un último cava y ya me voy a dormir”, murmuraba. En otro tiempo sus ojos debieron ser tan azules y rutilantes como una mañana de primavera. Ahora su mirada estaba llena de sombras y telarañas… los médicos decían que tenía cataratas y ella les respondía con un mohín y el leve giro de mano con el que solía decirnos adiós. Nadie sabía su nombre, pero tenía ademanes de princesa y sonreía cuando alguien la trataba de majestad. Ayer, después tomar las tradicionales 12 uvas, con las que los españoles marcamos el inicio de un nuevo ciclo, solicitó que alguien la llevara hasta el piano. Dijo que precisaba cantar: “Every time we say goodbye I die a Little…” Hoy la silla de la ventana que da al patio de luces amaneció vacía y el muro de la casa vecina me pareció más gris.

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Sequência

Labirinto de portas abertas
Infinitas
Portas
Caminhos de estrelas
Túneis do tempo
Universo
Reminiscências de um tempo sem memória
Universo que se autogera
Permanentemente
Espiral sem fim
Um dois três cinco oito treze vinte um                                                                                                Sequência
Preenchida de espaços nebulosos
Ontem Hoje Amanhã
Pétalas da mesma flor
Entrelaçam-se
Misturam-se
Confundem-se
O tempo é o presente continuo do Universo
Partícula sutil que vive na molécula dum segundo
Abraço de Alfa e Ômega
Porta de entrada
Lar
Sol e Lua se encontram às escondidas
Amam-se
Eclipsam-se
Perfume de Almíscar
Cratera
Pele
Existe amor no Universo, perguntas?
A lua chora estrelas quando a noite afasta-a do sol
Mas depois o dia surge ardente
Nasce o calendário
Será o tempo produto do amor
Ou uma invenção daqueles que deixaram de amar?

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Existencia

Soy una huella,
el aliento de una quimera
que el viento apaga,
una mota de polvo en el ojo de la luna,
un vacuo sideral.

Soy el sueño corpóreo de algún alguien,
una mera ilusión de sangre y músculos,
un pensamiento cristalizado,
una metáfora de carne y huesos,
un algoritmo…

Soy la arena del desierto,
el barro de la encrucijada,
la lluvia que habita la nube
la ola que alimenta el vértigo,
y la roca que nutre la montaña.

Soy la imagen reflejada en el espejo,
la suma que divide y multiplica,
la voz contradictoria del deseo,
el rubor que se enciende en la penumbra,
el eco sempiterno del silencio

Soy el vacío y la abundancia,
la carencia y el exceso,
el avidez y la apatía,
el inicio y el ocaso
el amor y el menosprecio: Soy la Nada

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Indigestión

Las letras se me descuelgan de la memoria…
Flácidas, se incrustan por los recovecos de las estrías,
Se esconden entre las curvas gelatinosas del cerebro…
Se pierden.
Me atraganto de letras,
Las consonantes me asfixian,
Me sofocan las vocales,
Una interrogación se engancha a las amígdalas,
Intenta un salto mortal.
Una exclamación se clava en la encía,
En el hueco deshabitado de algún molar,
Mastico una coma que corretea por el cielo de la boca,
Suspendidos, los puntos hacen juegos malabares entre los dientes,
Las letras se mayusculinizan,
¡Me ahogan!
No consigo engullirlas.
Las escupo.
Entonces toso viento… y vuelan las palabras.

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A porta Salvadora

Tropeçou com ela. Estava jogada na rua. Era a imagem da tristeza. Parecia ter desistido de sim, se abandonado à crueldade do destino. Sentiu-a tão desesperadamente só, quanto ela própria o estava. Foi num amanhecer frio e cinzento do mês de fevereiro. Olharam-se, uma com receio, a outra com piedade. Não emitiram som algum, apenas caminharam juntas, lado a lado. A velha senhora abriu a porta e a convidou a entrar. A jovem emigrante, tremendo de medo, mas principalmente de fome, olhou ao redor e, com passos cambaleantes, cruzou a soleira.

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La calle vacía

El Carmen de Lada

La calle vacía,
la ciudad aislada,
el parque dormido,
el árbol vigila,
la lluvia suspira,
la nube descalza,
el sol en la esquina,
la luna enfadada,
y en la noche oscura,
las estrellas hablan.

La calle vacía,
las voces se callan,
los ojos no miran,
los sueños se aplazan,
los niños no juegan,
los viejos no hablan,
las piedras tropiezan,
las luces se apagan,
los pies no caminan
las manos se apartan.

La calle vacía,
la plaza cubierta,
desnuda la casa,
el lecho deshecho,
los cuartos perdidos,
las horas no pasan,
el tiempo no existe,
existe la nada,
desiertos vacíos,
oasis sin agua.

La calle vacía,
las piedras tropiezan,
el sol en la esquina,
las horas no pasan,
el árbol vigila,
los niños no juegan,
el tiempo no existe,
las estrellas hablan,
y en la amanecida,
los cuerpos se abrazan…

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O Espelho

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Vivia sozinha desde… ninguém lembrava mais desde há quanto tempo. Alguns diziam que tinha sido uma atriz famosa, que preferiu retirar-se no esplendor da sua beleza. Sempre foi solitária e silenciosa, assegurou a vizinha do primeiro; de pouca conversa, comentou a do segundo; ficava na dela sem incomodar ninguém, ratificou a porteira do prédio. Mas naquele dia, um grito desesperado e o estrondo de cristais ao se estraçalharem na calçada acordou o prédio inteiro. Na janela, com o rosto torcido de espanto e um último pedaço de espelho na mão, estava ela, a vizinha solitária. Quando os enfermeiros do sanatório foram busca-la, encontraram-na com o sorriso pronto e as malas feitas. Que bom que chegaram, agradeceu ao abrir a porta. Porem, antes de fecha-la, fixou um último olhar de ódio no fundo do corredor e, com os dentes apertados, mussitou: não suportaria viver com você nem mais um minuto, sua velha ranzinza e amargurada do espelho.

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